Firma digital
El
desarrollo de las redes telemáticas y de Internet ha facilitado el
intercambio de mensajes de todo tipo, incluidos aquellos de contenido
contractual y administrativo, entre personas distantes geográficamente.
La firma digital o electrónica viene a solventar el problema de
autentificación de los mismos, ya que equivale, a todos los efectos, a
la firma autógrafa, puesto que identifica fehaciente mente la autoría
del mensaje.
Físicamente,
la firma digital se basa en la criptografía y puede ser definida como
una secuencia de datos electrónicos (bits) que se obtienen mediante la
aplicación de un algoritmo (fórmula matemática) de cifrado asimétrico o
de clave pública.
Estos
sistemas cifran los mensajes mediante la utilización de dos claves
diferentes, una privada y otra pública. La privada es conocida
únicamente por la persona a quien pertenece el par de claves. La
pública, por su parte, puede ser conocida por cualquiera pero no sirve
para hallar matemáticamente la clave privada.
La
utilización de la firma digital asegura que el emisor y el receptor del
mensaje (ya sean dos empresarios, un empresario y un consumidor o un
ciudadano y la Administración) puedan realizar una transacción fiable.
bien
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